Si un paciente tiene una fibrilación auricular crónica debemos conseguir, en reposo, una frecuencia cardíaca menor de 80 latidos por minuto. Esta máxima que me enseñaron durante la residencia, y que desde entonces he seguido, acaba de caer.
Desde la presentación en el último Congreso Estadounidense de Cardiología del ensayo clínico aleatorizado RACE-2 y de su publicación en el New England Journal of Medicine, la cifra se ha subido a 110. Parece ser que en estos pacientes el control de la frecuencia ventricular 'suave' es tan bueno como el control 'estricto' y, además, es mucho más sencillo de obtener.
La cifra de 80 se basaba en observaciones empíricas, y una vez más se demuestra que éstas nos pueden llevar por un camino equivocado.
En RACE-2,614 pacientes con fibrilación auricular crónica y menos de 80 años se asignaron aleatoriamente a un control suave o a un enfoque estricto. Ambas estrategias fueron igual de buenas o, más bien, igual de malas, ya que dos años y medio después de finalizar el estudio, un 45% de los pacientes de ambos grupos tenían síntomas emblemáticos de fibrilación auricular como palpitaciones, disnea y fatiga,presentando un 30% insuficiencia cardíaca. En todo caso, demuestra que, contra lo que muchos pensábamos hasta ahora, no debemos ser muy ambiciosos al reducir la frecuencia cardiaca.
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