Marrakech es un claro ejemplo de cómo una estrategia bien implementada puede conseguir sacar el máximo partido a una ciudad -con muchas posibilidades a priori, todo hay que decirlo- y convertirla en un destino turístico de primer orden.
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NUEVO LUJO
Los establecimientos hoteleros de la llamada 'ciudad roja' han sabido explotar el atractivo que despiertan en el viajero occidental las estéticas árabe y morisca, que nuestra imaginación relaciona automáticamente con el lujo y el disfrute. Pero este atractivo se hubiese quedado trasnochado si no se hubiera adaptado a las necesidades modernas. Los hoteles suelen contar con espaciosas piscinas en las que aprovechar la benignidad del clima, hermosos jardines, salones que aúnan confort marroquí y occidental, zonas de spa, etc.

La ciudad también dispone de riads, edificios cerrados con hermosos patios y jardines en su interior, en los que también es posible encontrar centros de balenoterapia. Además, es imprescindible visitar un baño tradicional marroquí y dejarse mimar por los ritos de belleza orientales.
La exquisita gastronomía local es otro de los principales ganchos de Marrakech gracias a unas materias primas de primera calidad, tanto carnes como verduras, y una equilibrada utilización de las especias -canela, cilantro, comino, clavo, etc.-. Aunque el viajero no debe resisitirse a comprar en los pequeños puestos callejeros, la ciudad dispone de multitud de restaurantes de cocina tradicional de alto nivel en los que podrá disfrutar de deliciosos cuscús y del plato estrella de Marruecos: la pastilla, sin olvidar la pastelería autóctona, elaborada con almendras, uvas pasas, miel o semillas de sésamo, que debe acompañarse con un vaso de té de menta.
Por la noche, la ciudad sigue viva. La mítica plaza de Jemaa El Fna, en plena medina, se llena de malabaristas, narradores, encantadores de serpientes y, sobre todo, escupidores de fuego, que proporcionan una exótica luminosidad cuando se pone el sol. Marrakech también dispone de multitud de locales nocturnos, y casi todos ellos ofrecen al turista espacios exteriores en los que contemplar la hermosa noche de la ciudad.
ARTESANÍA
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Aunque es una de las capitales mundiales del 'shopping', ya que se pueden encontrar tanto productos locales refinados como franquicias de marcas extranjeras de lujo a precios imbatibles, no cabe duda de que su principal encanto reside en la artesanía textil, decorativa e incluso gastronómica. Para hacerse con ella es preceptivo perderse por la medina y sus zocos, toda una explosión de aromas y colores: especias, tintes naturales, babuchas, chilabas, cerámica, alfombras, etc.
EXPERIENCIAS
Ahora que el verano se acerca, merece la pena saber que la oferta de actividades al aire libre de Marrakech es enorme. Ya hemos hablado de las piscinas de hoteles y riads, pero a tan sólo 20 minutos de la ciudad está el lago Lalla Takerkoust, de siete kilómetros de longitud. En sus orillas es posible alquilar una moto de agua, una barca o un hidropedal.
Marrakech también cuenta con diversos parques acuáticos, que harán las delicias de los más pequeños, y campos de golf para los aficionados, pero es mucho más insólita la existencia de una playa en plena ciudad, con sus tumbonas y sus camas balinesas a casi 200 kilómetros del mar.
Bastante más cerca está el palmeral de Marrakech, al que los lugareños acuden a comer con cestas cargadas de viandas, que disfrutan sentados en los alrededores del estanque de la Menara.
Para los más atrevidos, hay excursiones en globo aerostático, helicópero o ultraligero, desde donde podrán contemplar una panorámica de la maravillosa 'ciudad roja'.
Lugares con encanto
HOTEL LA MAMOUNIA
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Situado en pleno corazón de la ciudad imperial, La Mamounia es un hotel legendario, un auténtico remanso de paz -rodeado por murallas del siglo XII y protegido por sus históricos jardines de ocho hectáreas- que ha acogido durante su historia a lo más selecto de la realeza internacional, políticos y todo tipo de celebridades.
Después de tres años de intensas labores de restauración, el hotel reabrió sus puertas el 29 de septiembre de 2009. La Mamounia ha reducido su número de llaves, dejándolas en 136 habitaciones de estilo marroquí renovado, 71 suites -incluyendo suites estrella-, y tres riads de tres dormitorios con terrazas propias, salones y piscina privada. El aclamado interiorista Jacques García ha sido el encargado de acometer la renovación, y ha convertido La Mamounia en un mágico y relajante refugio en pleno corazón de la ciudad imperial.
Recreando el lujoso espíritu de los palacios de "Las mil y una noches", el estilo personal de García se alía perfectamente con la impresionante arquitectura arábigo-morisca, creando ambientes muy hermosos y teatrales que aportan una sutil modernidad al hotel.
Dirección
Avenue Bab Jdid, 40 040, Marrakech www.mamounia.com/es
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