La piel es el espejo del alma, un traje que hay que cuidar todo el año y toda la vida", afirma Julián Conejo-Mir, catedrático y jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, además de presidente de la Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV). Esta frase explica de forma gráfica lo que representa la piel para el cuerpo humano: es su traje. Existe un componente estético, ciertamente, pero también un componente protector. Es el órgano más extenso de nuestro organismo y nos define a nivel visual: joven o envejecida, uniforme y luminosa o irregular y apagada, saludable o enfermiza... Cuidar y proteger nuestra piel no es una frivolidad, es salud. Y en verano es una obligación.
"Proporcionamos a los niños una buena educación, los llevamos al pediatra y les ponemos todas las vacunas, impedimos que se caigan y se hagan daño, los vestimos siempre monísimos, etc. Sin embargo, permitimos que se quemen. No tiene sentido. ¿Cómo es posible que nos esforcemos para darles lo mejor dentro de nuestras posibilidades y no terminemos de asumir lo dañino que es permitir que tomen el sol sin protección? Está más que demostrado que la incidencia del melanoma en adultos está directamente relacionada con las quemaduras que una persona sufre antes de los 18 años", afirma tajante Raquel Novo Lens, dermatóloga del Hospital Unversitario Madrid Montepríncipe.
En España no terminan de cuajar los esfuerzos de los dermatólogos, los oncólogos, los farmacéuticos, las sociedades científicas y las autoridades sanitarias en general para que incorporemos la fotoprotección a nuestro día a día. No obstante, poco a poco, la gente empieza a tomarselo más en serio, se protege mejor a los niños (aunque no a todos, como hemos visto) y las mujeres también van entendiendo que evitar los efectos nocivos de las radiaciones solares es una inversión a largo plazo. Sin embargo, a los hombres les está costando mucho más.
TODO EL AÑO
Pero los cuidados solares no son privativos del verano. "Los cuidados básicos de una piel sana durante todo el año son: limpieza, hidratación y fotoprotección -insiste Raquel Novo-. Yo llevo todos los días un factor 90 y aconsejo a todo el mundo llevar al menos un 50+ que contenga un buen perfil de protección frente a los rayos UVA, que son los que provocan envejecimiento cutáneo. Se lo digo siempre a mis pacientes: la mejor crema antiarrugas es el protector solar. Déjate de extracto de caviar y alas de mariposa".
Y es que las radiaciones solares pueden ser perniciosas durante todo el año. Y las cabinas de rayos UV también. "Yo las llamo 'sol en conserva' -explica el Dr. Conejo-Mir-.
Desde la AEDV reclamamos que sea obligatorio que tengan un letrero que advierta de que su uso puede producir cáncer". Raquel Novo está totalmente de acuerdo, y cree que nadie debería tomar más de 20 sesiones al año, como mucho, salvo que se lo prescriba un médico para tratar algunas enfermedades cutáneas, como la psoriasis, que mejoran con las radiaciones ultravioletas.
SOL Y VITAMINA D
Lo que ocurre es que el sol se encarga de proporcionarnos la vitamina D que necesitamos, en concreto la vitamina D3, fundamental no sólo para contribuir a la absorción del calcio y, por tanto, a la salud de nuestros huesos. El papel de esta vitamina va mucho más allá de lo que tradicionalmente se ha creído, y una fotoprotección extrema o, peor aún, evitar el sol, puede tener consecuencias negativas. "El miedo obsesivo al sol, que se denomina tanofobia, es peligroso. La vitamina D tiene efectos antiproliferativos, activa el sistema inmunológico y protege de las infecciones, especialmente las respiratorias (por algo se enviaba a los tuberculosos a tomar baños de sol a los balnearios suizos), evita el estrés oxidativo y es un potente anticancerígeno", afirma Julián Conejo-Mir.
Como ejemplo pone el caso de Australia, donde la incidencia del melanoma era tal que se diseño una campaña de concienciación enormemente potente. Una campaña que, efectivamente, consiguió reducirlo drásticamente, pero tuvo como consecuencia un aumento significativo de los casos de cáncer de colon, mama, ovario y próstata.
"Está demostrado que la vitamina D y la exposición solar aumentan más la longevidad que la fotoprotección -continúa el Dr. Conejo-Mir-, incluso se ha visto que reducen la agresividad y la mortalidad del melanoma". Pero, si las cosas son así, ¿cómo debemos organizarnos para tomar el sol, captar la vitamina D suficiente y a la vez protegernos de sus efectos nocivos? La solución pasa por hacer un balance y no caer en los extremos. Proteger la piel, sí, pero asegurarse de estar al aire libre tomando el sol siempre que sea posible, aunque evitando las horas centrales del día. Debemos exponernos al sol más de lo que lo hacemos actualmente, ya que en un país cálido como España existe un importante déficit de vitamina D. Y si no acostumbramos a exponernos al sol o nuestra piel es tan clara, fina y delicada que necesita una fotoprotección extrema, lo ideal es tomar un suplemento de esta vitamina para curarnos en salud.
REPARAR LOS DAÑOS
Si a pesar de todo no hemos conseguido cuidar nuestra piel lo suficiente y sufrimos secuelas después del verano, hoy en día existen tratamientos de dermocosmética muy eficaces. Iderma, la unidad de dermatología avanzada del Instituto Dexeus de Barcelona, ofrece soluciones para todo tipo de lesiones solares benignas. Josep González Castro los resume así: "Estudiamos la piel según su fototipo. Las pieles más blancas suelen presentar enrojecimiento, manchas, etc., ya que se produce más daño solar. Para ellas es adecuada la terapia fotodinámica, que elimina las células dañadas sin tocar las sanas. Los fototipos más oscuros son más resistentes, pero también presentan deshidratación y arrugas, por lo que el tratamiento más adecuado es el ácido hialurónico, que ayuda a retener agua, y la vitamina C, que contribuye a la regeneración celular. No obstante, la mejor cura es la prevención. Debemos aprender a adquirir hábitos solares saludables. Ponerse muy moreno es mala señal. Hay que coger un puntito de color y poco más, lo que pasa es que a la gente le encanta el sol..."
EL CUIDADO SOLAR SE RENUEVA CON PRODUCTOS INNOVADORES
La oferta de productos de cuidado solar se renueva y es un claro ejemplo del auge de la dermocosmética. Esta temporada se han presentado novedades realmente interesantes.
Por ejemplo, Industrial Farmacéutica Cantabria (IFC) ha incluído un nuevo y revolucionario componente en su línea solar Heliocare. Se trata del 'polypodium leucotomos', un helecho tropical originario de Centroamérica que en su paso de la vida acuática a la terrestre desarrolló importantes mecanismos de antioxidación para defenderse de las radiaciones solares. Este nuevo filtro biológico, desarrollado junto a la Harvard Medical School, ha recibido el nombre de Fernblock. La línea solar lo incorpora a todos sus productos, entre los que cabe destacar Heliocare Ultra-D, un complemento nutricional que incluye vitamina D y que, gracias al Fernblock, protege el ADN celular.
Los laboratorios Isdin también tienen una gran novedad este año: Fusion Fluid 50+, un fotoprotector de uso diario para pieles sensibles que contiene ácido hialurónico y vitamina E. Sin embargo, lo más sorprendente es su textura, que se funde con la piel proporcionando la máxima comodidad y evitando los antiestéticos brillos.
Por su parte, la compañía de dermofarmacia francesa Bioderma ha desarrollado Photoderm Bronz, que añade al exclusivo método de fotoprotección biológica de la marca un complejo estimulador de la melanogénesis, por lo que usándolo el bronceado es seguro, pero al menos un 30% más rápido y duradero.
HACE CAMBIO DE DISCURSO EN LA PREVENCIÓN DEL MELANOMA
El pasado 4 de mayo se celebró el Día Europeo del Melanoma. Se trata de una campaña de concienciación y diagnóstico precoz iniciada en Bélgica hace 12 años y en España y el resto de la Unión Europea hace 11. La Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV) está en primera línea: su enfoque de la campaña es de los más apreciados en Europa. Cada año, un autobús recorre distintas ciudades españolas con un triple objetivo: concienciar a los grupos de riesgo de que deben cuidar su piel y protegerla del sol, promover el autoexamen para favorecer el diagnóstico temprano de la enfermedad y transmitir a la población la idea de que el dermatólogo es el profesional capacitado para distinguir una lesión maligna de una benigna. Las primeras campañas difundieron un mensaje alarmista, ya que la incidencia del melanoma estaba creciendo de forma preocupante. Ahora el mensaje de la AEDV es más tranquilizador, y se centra en la detección precoz y la fotoprotección como pilares básicos de prevención. La fotoprotección porque evita que el cáncer se desarrolle, y la detección precoz porque el melanoma, si se coge a tiempo, se cura en el 100% de los casos, de ahí la importancia de autoexaminarse periódicamente y acudir al dermatólogo a la mínima duda.
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