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P. ¿Qué representan para la industria farmacéutica las sucesivas medidas aprobadas por el Gobierno?
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P. Este tema indigna especialmente a la industria...
No todo vale. Dejar fuera de la oferta un producto original por una decisión oportunista como la del Gobierno vasco va contra la Ley de Garantías![]()
P. ¿La industria farmacéutica se siente chivo expiatorio?
R. Esto no es una película de buenos y malos. Desempeñamos nuestro papel de la forma que consideramos correcta, pero es innegable que en España existe una realidad: la Sanidad tiene un nivel de eficiencia muy elevado, cobertura universal, es casi gratuita e incluye en su oferta las terapias más novedosas, lo cual es excelente.
Tenemos unas prestaciones equiparables a las mejores del mundo, pero con unos recursos económicos muy inferiores a los que gestionan otros sistemas de salud. No existen los milagros. Si no se destinan los recursos necesarios para sostener el Sistema, si no se dedican más recursos a esto y no a otras cosas, es necesario reducir los gastos. Y si el 70% de los recursos se destinan a pagar al personal sanitario y a financiar medicamentos, sucede lo que sucede. Sin embargo, todo tiene un límite. Ya tenemos los medicamentos más baratos de Europa.
P. ¿Qué propone la industria como alternativa?
R. Siempre hemos defendido dos vías para intentar que se mantenga el nivel de prestación sin eliminar a los proveedores de bienes y servicios.
Una es destinar más recursos a la Sanidad, y esta es una decisión política. La otra consiste en que todos los implicados hagamos un uso responsable de los medicamentos y del Sistema Nacional de Salud en general. Y digo todos: médicos, industria, trabajadores sanitarios, administraciones públicas, pacientes, etc. No me voy a meter en si se están haciendo las cosas bien o mal, pero sí diré que las medidas que afectan al sector están equivocadas. Hacer las cosas bien o mal implica intencionalidad, y no creo que sea el caso. Sin embargo, la raíz del problema es el número de recetas, no el precio de los medicamentos. Estas medidas perjudican gravemente a un sector, pero no inciden sobre la demanda. Nuestra merma de ingresos es superior al ahorro que se obtiene reduciendo el sueldo a los funcionarios, al tiempo que la repercusión es mucho mayor, ya que todo el peso recae sobre los 40.000 individuos que trabajamos en el sector. Nadie ha pensado que se destruirían 5.000 puestos de trabajo directos y otros 15.000 inducidos. Habrá muchas empresas pequeñas que tendrán que cerrar o, como mínimo, soportar pérdidas muy cuantiosas, pero no por los avatares de la globalización, sino por un Real Decreto que baja los precios y las expulsa del mercado.
Tenemos unas prestaciones equiparables a las mejores del mundo, pero con unos recursos muy inferiores. No existen los milagros. Si no se dedican más recursos a la Sanidad, es necesario reducir los gastos![]()
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P. ¿Qué medidas concretas proponen para controlar la demanda?
El problema son las recetas, no el precio de los medicamentos. Estas medidas perjudican a un sector, pero no inciden sobre la demanda
P. ¿Qué me dice del copago?
R. Es verdad que unos consumen más que otros, luego también parecería lógico que hubiese una cierta simetría entre el consumo y el pago, siempre teniendo en cuenta que nadie debe quedarse sin el mejor tratamiento por no poder pagarlo. Además, con la fórmula vigente, hay personas que aun teniendo niveles de ingresos muy bajos deben pagar cierta cantidad por los medicamentos que consumen porque están en activo, y otras que con rentas elevadas no pagan nada por el mero hecho de ser pasivas, lo cual crea desequilibrios. Es decir, un mayor esfuerzo por parte de determinados estratos de la sociedad podría significar una mayor equidad. Dicho esto, también debe quedar claro que deben ser las fuerzas políticas quienes definan cuál debe ser el nivel de esfuerzo de cada persona, pero existe un margen de mejora.
P. La relación de la industria con la farmacia no parece del todo buena...
R. Es cierto que últimamente ha habido fricciones. La farmacia no interpretó del todo negativamente la rebaja de precios propuesta inicialmente por el Gobierno mediante el Real Decreto 8/2010, y sin embargo sí rechaza la deducción del 7,5%, que nosotros consideramos menos negativa. Pero en ningún sitio está escrito que el ahorro presupuestario deba ser incompatible con el desarrollo de la industria, ni que el desarrollo de la industria deba ser incompatible con el desarrollo de las farmacias. Hay que hacerlos compatibles. Sin embargo, la relación con el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos suele ser impecable. Es una relación de lealtad, de diálogo y de permanente búsqueda de consenso.
Somos la industria que quisiera tener cualquier país, pero es cierto que nos cuesta trasladar el mensaje y no entendemos por qué![]()
P. ¿A qué cree que se debe la mala prensa de la industria farmacéutica?
R. Es una paradoja que una industria que vende, pero también investiga, desarrolla y descubre el bien que más aprecian los ciudadanos, que es el medicamento, sea uno de los sectores a los que menos valor les atribuye la sociedad.
No tiene explicación por mucho que se hayan cometido errores en el pasado. Dado el coste desorbitado del proceso de generar un nuevo medicamento, la industria representa la esperanza de que se curen dolencias que hoy no se curan y de que mejore la calidad de vida de quienes padecen enfermedades congénitas o crónicas aunque no sean mortales. Esta idea debería ser suficiente para cambiar el concepto que se tiene del sector. No obstante, cuando hemos hecho encuestas específicas, ha resultado que esa mala imagen es un mito. Somos la industria que quisiera tener cualquier país: no contaminamos, generamos empleo altamente cualificado, tenemos una altísima productividad, somos intensivo en I+D+i, proveemos de productos que son un bien social, aplicamos rigurosamente el código deontológico que la sociedad demanda. Somos todo eso, pero es cierto que nos cuesta trasladar el mensaje y no entendemos por qué.
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