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Domingo 05/09/2010. Actualizado el 05/09/2010
 
 

Varices

Combatirlas con escleroterapia

Las varices son una de las manifestaciones más comunes de la insuficiencia venosa crónica. Hasta ahora se han tratado con cirugía o con láser, dependiendo de su gravedad. Sin embargo, muchos especialistas reclaman que la escleroterapia se incluya en la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud.

Por Alejandra González / Madrid  jueves, 08 de julio de 2010  

La insuficiencia venosa crónica (IVC) implica una disfunción en el sistema venoso de las extremidades inferiores y engloba una serie de signos y síntomas como edema, dolor, sensación de calor, pesadez, cansancio, hinchazón y calambre. Es una enfermedad crónica que suele evolucionar con lentitud, pero tiene considerables efectos sobre la calidad de vida de quienes la padecen.
Se calcula que el seis por ciento de las consultas de atención primaria se deben a enfermedades vasculares, de las cuales el 90% son IVC. A su vez, las varices son una de las manifestaciones más comunes de este molesto problema, y suelen tratarse con cirugía, en los casos más graves, o láser, en los más leves o con un componente de origen más estético que sanitario.

ESCLEROTERAPIA
La escleroterapia es una técnica terapéutica que consiste en obstruir las venas varicosas mediante la introducción de una sustancia que induce su cierre. "Tradicionalmente, se consideraba una técnica estética, pero algunos fl ebólogos franceses empezaron a 'forzarla' empleándola para varices grandes con muy buenos resultados", explica el Dr. Jesús Escudero, director del servicio de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital de la Santa Creu y Sant Pau de Barcelona y presidente del Capítulo Español de Flebología.
La escleroterapia, además, se ha ido perfeccionando con el tiempo, especialmente desde que se ha generalizado el uso de la espuma como sustancia esclerosante, hasta convertirse en un tratamiento de primera línea adecuado tanto para pequeñas venas estéticas como para varices evolucionadas.
Es un tratamiento que cada vez ofrecen más terapéutas y demandan más pacientes. Sin embargo, todavía no está incluido en la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud, pese a que puede sustiuir a la cirugía clásica en muchas ocasiones.
La escleroterapia no requiere ingreso hospitalario ni anestesia. Después de la intervención, se pone al paciente una banda elástica y a casa, a hacer vida normal", explica el Dr. Escudero. En el Hospital de la Santa Creu y Sant Pau han conseguido que sea equiparada a la cirugía, con lo que las listas de espera relativas a las varices se mueven más rápidamente y suponen un ahorro considerable, ya que la escleroterapia es mucho más barata que el quirófano.
"Sólo un especialista en angiología y cirugía vascular está en condiciones de evaluar la problemática de cada paciente y aplicar el tratamiento más adecuado -continúa el Dr. Escudero-, pero existen casos en los que la escleroterapia está claramente indicada sobre otras opciones: los pacientes obesos, aquellos ya operados que sufren una recidiva y quienes tienen varices de origen pélvico, a las que la cirugía clásica no puede acceder con facilidad".

EL SÍNDROME DE LA CLASE TURISTA
Aunque se asocia a la clase turista de los aviones, donde el espacio es muy reducido y limita considerablemente la movilidad, este síndrome puede afectar a cualquier viajero. De hecho, dos vicepresidentes de Estados Unidos, Dan Qualey (segundo del gobierno de George Bush padre) y Dick Cheney (segundo del gobierno de George Bush hijo) lo sufrieron durante el regreso de un viaje a Asia.
El verdadero origen de este problema radica en la baja presión atmosférica, la baja presión de oxígeno y la baja humedad relativa de los aviones, que pueden resultar nocivas cuando el viajero sufre alteraciones de la coagulación sanguínea (conocidas o no) y ve limitada su movilidad.
La Organización Mundial de la Salud estima que uno de cada seis mil viajeros sanos que realizan un vuelo de más de cuatro horas lo sufren. Su intensidad es variable, y produce desde molestias leves como hormigueo y entumecimiento en las extremidades, edema y cansancio general, a síntomas graves como trombosis venosa profunda y embolia pulmonar, pudiendo llegar a causar la muerte. Para prevenirlo es preciso beber abundantes líquidos sin alcohol, caminar por el avión, realizar ejercicios que movilicen pies y piernas y evitar el uso de sedantes que prolonguen el sueño.

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