Durante el primer semestre de 2010, en el que España presidía la Unión Europea, se han producido dos importantes avances. Por un lado, en marzo se aprobaba la 'Resolución de Madrid', una estrategia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para lograr la autosuficiencia en trasplantes, única forma de combatir la venta y el tráfico de órganos. Por otra parte, en mayo se aprobaba la Directiva Europea de Trasplantes, que incluye un plan de acción a desarrollar antes de 2015 en todos los países de la Unión. Este plan contiene características propias del modelo español, considerado un referente mundial por el Consejo de Europa. El objetivo fundamental es incrementar las donaciones, establecer patrones de referencia en todos los aspectos relativos a la donación y el trasplante e intercambiar las mejores prácticas entre todos los países miembros. En ambos casos, quedó de manifiesto la magnífica labor de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT). Por todo ello, así como por su intachable e innovadora trayectoria, el organismo que dirige Rafael Matesanz ha sido merecedor del Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 2010, que comparte con The Trasplantion Society.
EL CASO DE ESPAÑA
Según las últimas estadísticas, España se mantiene después de 18 años consecutivos a la cabeza del número de donantes por millón de población (p.m.p.) de todo el mundo.
En 2009, la cifra española era de 34,4 donantes p.m.p., casi el doble de la media europea, que apenas supera el 18%, y casi el triple del porcentaje holandés, que se queda en el 12,9% pese a tratarse de un país muy avanzado a todos los niveles, incluido el sanitario. Este hecho dice bastante a favor tanto de la solidaridad de los españoles como de la excelencia de la ONT, aunque también se puede aducir que los países del norte de Europa han optado por potenciar los trasplantes de donante vivo, mientras los del sur se han centrado en los de donante fallecido, obteniendo resultados significativamente mejores.
Sin embargo, no es momento de restar méritos al Sistema Nacional de Salud, ya que un estudio presentado el pasado 3 de junio en el marco del I Congreso de la Sociedad Española del Trasplante revelaba datos sorprendentes: los trasplantados de riñón españoles tienen una supervivencia media muy superior a los estadounidenses. Concretamente, diez años después de la intervención sobreviven el 86,2% de los españoles frente al 67,4% de los estadounidenses, de lo cual es preciso extraer una conclusión: la universalidad y la gratuidad de la Sanidad española permite que se apliquen excelentes protocolos de seguimiento a todos los pacientes trasplantados.
Así las cosas, el transplante de órganos ha pasado de ser poco menos que un milagro a ser una técnica médica con grandes posibilidades de éxito. Las técnicas se van depurando y hacen de ella una experiencia menos traumática.
Por ejemplo, en España se ha multiplicado por diez el trasplante renal de donante vivo en los últimos ocho años, gracias a que se extrae el riñón del donante mediante laparoscopia, permitiendo que se recupere en la mitad de tiempo y tenga menos secuelas estéticas. También se han reducido a niveles simbólicos los casos de rechazo en trasplante de hígado, siempre y cuando se cumplan los procedimientos anteriores y posteriores a la intervención.
SOLIDARIDAD
Pese a todo, todavía existen personas que fallecen porque el ansiado trasplante no llega a tiempo. Por ello, tanto la ONT como las sociedades médicas e instituciones involucradas coinciden a la hora de señalar que hay que seguir trabajando para que cada vez más personas se hagan donantes y, un detalle importante, informen a su familia para que ésta tenga claro cuáles son sus deseos. Esto en España. En otros países la lucha se centra en evitar el tráfico de órganos, una práctica abominable que muchas veces responde a una triste realidad: sólo una de cada diez personas que necesitan un trasplante tiene acceso a él.
UNA VEZ GARANTIZADA LA VIDA, RECUPEREMOS LA FUNCIONALIDAD
Ser punta de lanza suele tener sus recompensas. La Organización Nacional de Trasplantes (ONT) lleva más de 20 años trabajando por generalizar estas técnicas y desarrollarlas bajo estrictos preceptos tanto médicos como éticos. Esta vocación irrenunciable no sólo ha permitido que nuestro país continúe siendo líder en número de donantes, sino también que cirujanos y otros profesionales sanitarios se sientan respaldados en la investigación de nuevas posibilidades terapéuticas. Sin ir más lejos, el 26 de mayo la ONT autorizaba el primer trasplante de piernas doble del mundo, que fue practicado en el Hospital La Fe de Valencia por el cirujano Pedro Cavadas, que ya puede afirmar que en su currículum se encuentran también tanto el trasplante de cara como el de manos. De alguna forma, una vez que se ha ido dominando el trasplante de órganos vitales (en la medida de lo posible, claro), el foco se ha ido desplazando a que las personas recuperen la fundionalidad de todas las partes de su cuerpo.
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XV Jornadas Castellano-Leonesas de Educación Sanitaria celebradas en Salamanca en abril del 2010»





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