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Domingo 05/02/2012. Actualizado el 05/02/2012
 
 

"La biotecnología es fundamental para abordar los retos del futuro"

Rafael Camacho, director general de Genoma España

Dirige Genoma España, fundación pública estatal encargada de fomentar el desarrollo de las ciencias de la vida a todos los niveles y para todas sus aplicaciones. Deposita grandes esperanzas en la biotecnología española, pero sabe que son necesarios más casos de éxito para conseguir financiación.

POR ALEXA DIÉGUEZ / FOTOS JESÚS UMBRÍA / Madrid  viernes, 06 de agosto de 2010  

P. ¿Cuál es el cometido de Genoma España?
R. Genoma España es una fundación pública estatal que nació en 2002. Se acababa de publicar el mapa del genoma humano y se veía la necesidad de explorar las posibilidades tanto científicas como industriales del descubrimiento. Nuestro objetivo fundamental es fomentar el desarrollo de las ciencias de la vida, concretamente de la genómica y la proteómica, a todos los niveles y para todas sus posibles aplicaciones. No sólo nos ocupa la investigación pública, sino también la relación de transferencia con el sector productivo industrial, el aspecto en el que estamos más focalizados.
P. Existen 77 empresas biotecnológicas creadas con vuestra ayuda. ¿Cómo la articuláis?
R. La definimos como cadena de valor, que empieza con financiando la producción del conocimiento, que se apoya en proyectos de grupos de investigación de entes públicos. A partir de ahí viene una fase de protección del conocimiento, en la que financiamos la producción de patentes. El siguiente paso consistiría en generar una empresa para poner en explotación ese conocimiento, y de ahí pueden partir diversas actividades.
Una de ellas es promocionar emprendedores a través de Biocampus, un programa que financia la formación de personas del ámbito académico para instruirlas en herramientas básicas de gestión empresarial. Lo siguiente sería financiar a riesgo los estadíos iniciales de compañías biotecnológicas, hasta los 300.000 o 500.000 euros. A partir de ahí, llegaría ya la transferencia al mercado: ayudamos en la negociación con terceras compañías y en la búsqueda de inversores.
También otorgamos créditos para que las empresas puedan seguir desarrollando su proyecto hasta llegar a la producción y comercialización. Y otorgamos subvenciones y ayudas no monetarias como formación, acompañamiento en ferias internacionales...
P. ¿A qué nivel están las biotecnológicas españolas?
R. Todavía forman un sector pequeño en términos absolutos, pero efervescente.
La mayoría de las empresas o bien se han generado en el entorno académico o bien están muy centradas en el conocimiento, con lo cual están muy en línea con el nuevo modelo productivo. Las personas que están liderando estas compañías, ya sea los promotores o el personal directivo, tienen una cualificación bastante notable tanto en el área científico-técnica como en el aspecto empresarial. Por tanto, podemos decir que están en un nivel medioalto respecto a otros sectores. A nivel económico, la mayor parte de las compañías son pequeñas. Hay alrededor de 300 empresas, es un sector pequeño, pero un sector palanca porque va a mejorar mucho la industria alimentaria, agrícola y químico-farmacéutica.

"Las biotecnológicas españolas todavía forman un sector pequeño, pero efervescente. Están muy centradas en el conocimiento, muy en línea con el nuevo modelo productivo"

P. ¿Cambiará el concepto de industria farmacéutica?

R. Sí, se está pasando del modelo clásico, basado en probar miles de pequeñas moléculas, en un proceso estadísticamente muy poco significativo, para finalmente poner una en el mercado al cabo de unos diez años. Este modelo tiene una ratio de fracaso de 10.000 a 1. La biotecnología ha cambiado el proceso de forma radical. El modelo biotecnológico consiste en hacer un tiro con acierto, buscar una diana, un marcador, un mecanismo de acción, ver qué molécula tiene esa funcionalidad y desarrollarla.
Muchas empresas farmacéuticas ya se han dado cuenta del cambio de paradigma y ven en la tecnología un claro motor de innovación. Sin embargo, algunas todavía no son conscientes y van a tener que espabilar si no quieren perder el carro. Ahora mismo ya hay más de 200 tratamientos biotecnológicos en la práctica clínica, de los que se benefician millones de pacientes en todo el mundo, y prácticamente el 50% de los nuevos fármacos en fase de investigación clínica son de origen biotecnológico o se emplea algún proceso biotecnológico en su fabricación. Es innegable que son el futuro. Los blockbuster (fármacos que venden más de mil millones de dólares al año) de la industria clásica están siendo ampliamente sobrepasados por los biotecnológicos. Los top ten están en dos mil, cinco mil y hasta nueve mil millones de dólares anuales.
P. Generan tanto dinero porque son de uso fundamentalmente hospitalario...
R. Efectivamente, en su mayoría son fármacos oncológicos o para enfermedades neurodegenerativas, vacunas y anticuerpos monoclonales. Todo eso entra dentro del tratamiento clínico-hospitalario, pero lo cierto es que se están abordando enfermedades que hasta ahora no tenían ningún tratamiento.
P. ¿Qué hace falta para que el sector se desarrolle?
R. Uno de los principales problemas es la financiación.
Desde que se crea una empresa hasta que puede poner su primer producto en el mercado pasan entre 15 y 20 años. La primera biotecnológica española que ha comercializado un producto ha sido PharmaMar, que ha tardado desde 1983 hasta 2007 en desarrollar Yondelis.Durante todo ese tiempo hay que alimentar a la empresa a través de distintas fuentes de financiación: capital de riesgo, inversiones privadas, inversiones públicas... Ahora mismo, el gran debate es cómo acceder a esas fuentes en tiempos de crisis. En Estados Unidos el año verdaderamente difícil fue 2009. En el primer trimestre de 2010 ya se han visto indicios de recuperación sólidos y se han reactivado las inversiones.
Los fondos garantizados de biotecnología han tenido las mayores rentabilidades, entre un 25 y un 32%, en el primer trimestre del año. Es un mercado en el que los inversores obtienen beneficios. Pero lo cierto es que, hasta ahora, el bioemprendedor tiene en la financiación uno de sus mayores quebraderos de cabeza. Las Administraciones Públicas están teniendo que actuar como capitalistas de riesgo. En España, el capital de riesgo privado todavía no dispone de casos de éxito para recomendar a sus inversores que apuesten por la biotecnología.

"El modelo biotecnológico consiste en hacer un tiro con acierto, ver qué molécula cumple la funcionalidad que buscas y desarrollarla. Muchas empresas farmacéuticas ya se han dado cuenta del cambio de paradigma"

P. ¿Qué papel debe jugar la inversión privada?

R. En Estados Unidos, la inversión privada siempre ha venido de la mano de fundaciones, que normalmente son personas individuales o patrimonios familiares. Y la salud siempre ha estado en el foco. En España se está trabajando esta opción. Ya hay algunas realidades, por ejemplo los grandes inversores del Centro de Investigación Médica Avanzada de Navarra son empresas privadas y patrimonios familiares. Se ha creado la figura de las Agrupaciones de Interés Económico (AIE), y desde Genoma España gestionamos un proyecto que se llama Innocash, financiación privada para innovación, que pretende atraer y aglutinar estos capitales privados con incentivos fiscales. También vamos a crear un escaparate tecnológico en Internet en el que aparezcan proyectos 'validados' por el mundo de los negocios para que los inversores puedan seleccionar según su perfil y su estrategia de RSC.
P. En España, pese a que existe una buena investigación básica, no se ha conseguido trasladar ese potencial a la industria, con la fuga de cerebros y la escasa competitividad internacional que eso conlleva. ¿La biotecnología supondrá una evolución?
R. La dialéctica no debe ser si es mejor invertir en ciencia o en innovación, sino que hay que invertir mucho en ciencia y mucho en I+D+i. En España, tanto por parte del Gobierno central como de las Comunidades Autónomas, el esfuerzo en ciencia básica ha sido considerable, muy por detrás de otros países, pero considerable, y ahora mismo tiene un refl ejo en nuestro puesto en el ranking mundial de producción científica, el octavo o el noveno, que es el que más o menos nos corresponde por nuestro PIB. Sin embargo, en los parámetros de innovación estamos muy por debajo del puesto que nos correspondería.
Uno de los muchos aspectos que trata la nueva Ley de la Ciencia es cómo fomentar que el personal investigador se integre con mayor facilidad en un flujo de actividades extraacadémicas para estar mucho más en conexión con la industria productiva, algo que en la biotecnología se produce con mucha más naturalidad y fluidez que en otras áreas del conocimiento, lo cual supone un avance. De hecho, la mayor parte de las empresas vienen del ámbito académico.

"El bioemprendedor español todavía tiene en la financiación uno de sus mayores quebraderos de cabeza. Las Administraciones Públicas están teniendo que actuar como capitalistas de riesgo"


P. ¿A qué se debe el auge de la biotecnología?
R. Es innegable que la salud es un campo emergente, como también lo es la alimentación.
Se calcula que la población mundial aumentará en un 50% entre 2010 y 2030. Eso significa que hay que producir un 50% más de alimentos en 20 años, y 20 años no es nada, lo cual implica unos retos tecnológicos y medioambientales extraordinarios. Hay que abordarlo desde muchos puntos de vista y la biotecnología, le pese a quien le pese, es fundamental para lograrlo.
En relación a la energía, más de lo mismo. No digo que la biotecnología sea la solución para todo, pero sí que no la podemos menospreciar frente a otras alternativas.
R. Es cierto que la biotecnología se ha desarrollado más en Estados Unidos. Europa ha perdido peso respecto a Estados Unidos, y más o menos está al mismo nivel que Japón.
Hace unos 20 años, de cada diez moléculas, tres o cuatro se desarrollaban en Estados Unidos, cuatro o cinco en Europa y dos en Japón. Ahora podemos estar hablando de seis en Estados Unidos, dos en Europa y dos en Japón. En cuanto a España, estamos por detrás de Alemania, Francia y Reino Unido, y más o menos al nivel de los países nórdicos.
No estamos mal...
P. ¿Qué podemos esperar de la biotecnología española?
R. En los próximos meses viviremos un rosario de nuevos
productos en el mercado. En este momento, unas diez empresas tienen fármacos en fase II muy avanzada o fase III.
Tenemos unos 110 productos de unas 25 compañías en fase de investigación clínica. Quizá ninguno sea un blockbuster, pero llegarán al mercado. Es lo que necesitamos para convencer al inversor: disponer de cinco o diez casos de éxito en el plazo de uno o dos años.

"En los próximos meses viviremos un rosario de nuevos productos en el mercado. Es lo que necesitamos para convencer al inversor: disponer de cinco o diez casos de éxito en el plazo de uno o dos años"

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