Dicen quienes saben del asunto que el éxito de un emprendedor no radica tanto en su concepto empresarial innovador, en su 'gran idea', como en su capacidad para transformarla en un negocio sólido y rentable. Sin embargo, existen casos en los que esa idea es tan pionera y visionaria que resulta imposible dejar de aplaudirla. Tal es el caso del Instituto Tecnológico PET (ITP), una empresa familiar que dirige María Alfonso y que preside su padre, el Dr. Alfonso, su fundador y antiguo jefe de Servicio de Radiología del Hospital de La Paz. Un hombre adelantado a su tiempo que también introdujo la resonancia magnética en nuestro país.
ITP es una compañía dedicada a la investigación, el desarrollo, la producción, la importación y la comercialización de radiofármacos, fundamentalmente biomarcadores (o biotrazadores) para el diagnóstico oncológico y neurológico.
La empresa fue constituida en 1994 en estrecha colaboración con la Universidad Complutense de Madrid. Su actividad gira en torno a tres ejes: su firme apuesta por las posibilidades diagnósticas de la tomografía por emisión de positrones (PET); la necesidad de investigar nuevos biomarcadores que se sirvan de la técnica PET para localizar células tumorales y calibrar la actividad neuronal del cerebro; y la capacidad de producir industrialmente esos biomarcadores a través de la tecnología nuclear. Casi nada. En 1994, pura ciencia ficción, que el ITP convirtió en realidad hasta llegar a ser, a día de hoy, el mejor laboratorio de estas características de toda la Unión Europea, ya que ha conseguido unos niveles de eficacia inéditos.
Descubrir que la FDG es determinante para localizar células tumorales fue una revolución. La PET creció exponencialmente![]()
EL VALOR DE LA PET
La tomografía por emisión de positrones ha tenido una fase embrionaria inusualmente larga. Fue descubierta en los 70, pero no empezó a despegar hasta finales de los 90, cuando las aseguradoras médicas estadounidenses reconocieron su utilidad en el diagnóstico de determinados tumores y la incluyeron en su cartera de servicios. Sin embargo, el verdadero boom no llegaría hasta el inicio de la presente década, momento en que las autoridades sanitarias y los organismos de tecnología médica se dieron cuenta de sus enormes posibilidades.
La PET es una técnica de diagnóstico que transforma en imagen la actividad metabólica del organismo de un paciente al que previamente se ha inyectado un radiofármaco, una molécula sometida a fusión nuclear. Ese radiofármaco actúa como marcador, es decir, emite radiactividad y señala en la imagen tomada por la PET aquello que se estaba buscando.
"El primer biofármaco con el que se experimentó es la fluorodesoxiglucosa (FDG), ya que se sabe que las células tumorales emplean más glucosa que las sanas. Por tanto, al inyectársela al paciente, se localizan los tumores porque la FDG se concentra en el punto exacto en el que se encuentran los cúmulos de células tumorales", explica María Alonso.
"En los primeros años de este siglo se dio un paso más y se fusionó la tecnología PET con la tomografía axial computarizada (TAC), se crearon equipos híbridos que todavía hoy siguen vigentes.
Ahora nuestro esfuerzo se centra en descubrir, desarrollar y comercializar nuevos radiofármacos para aquellos casos en los que la FDG no es eficaz", continúa.
TRANSFERENCIA
Otro de los aspectos en los que ITP ha sido y es una empresa pionera es que, ya desde su creación, comprendió la importancia de la transferencia entre el ámbito académico y la industria, precisamente uno de los campos en los que España sigue estando atrasada respecto a varios países de su entorno inmediato.
ITP invierte todos sus beneficios en I+D. Desde su fundación, colabora con el Centro de Atención a la Investigación de Cartografía Cerebral de la Universidad Complutense de Madrid, que dirige el Dr. Miguel Ángel Pozo. "En un primer momento, nuestro trabajo consistía en investigar si la FDG servía como trazador en el diagnóstico de alguna enfermedad. De hecho, descubrir que resulta determinante para localizar células tumorales fue una verdadera revolución y permitió que la PET creciera exponencialmente, ya que hacía posible obtener una imagen completa de la enfermedad en un momento concreto", afirma el Dr. Pozo. "Desde mediados de esta década estamos en una nueva etapa: conseguir moléculas mucho más específicas. La FDG es un trazador excelente para tumores como el de colon o el de pulmón, entre otros, pero no es lo suficientemente activa en ciertos tumores de páncreas ni en los de próstata, por ejemplo. La tecnología PET-TAC permite seguir cualquier tipo de trazador, no sólo localiza tumores.
Nosotros hemos optado por dos líneas de trabajo: oncología, buscando trazadores para distintos tipos de tumor; y sistema nervioso central, buscando trazadores para enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Los investigamos y los probamos en animales -contamos con una PET-TAC para animales pequeños- como paso previo a que puedan sean utilizados en humanos", prosigue.
El ITP suministra radiofármacos a una treintena de hospitales públicos y privados de España y Portugal. El Dr. Alfonso acertó de pleno![]()
PROCESO INDUSTRIAL
Entrar en las instalaciones del ITP resulta impresionante para cualquier profano, ya que disponen de dos aceleradores de partículas, o ciclotrones, en los que aceleran las moléculas a la velocidad de la luz para después someterlas a fusión nuclear. Seguidamente, el radiofármaco debe ser procesado en celdas de síntesis, envasado en su correspondiente frasco forrado de plomo -allí todo está recubierto de plomo, metal encargado de absorber la radiactividad-, que a su vez se introduce en un bidón de aspecto y tamaño similares a los que contienen diez litros de pintura. Antes de que esté listo, siempre hay un transportista esperándolo en la puerta.
"A medida que te adentras en el laboratorio, es preciso que te vayas cubriendo con ropas estériles de un solo uso -explica María Alfonso- y que atravieses pequeñas estancias de transición entre una sección y otra, de modo que no puedes pasar a la siguiente hasta que hayas cerrado la puerta de la anterior. Toda esta protección no es para evitar las radiaciones, que son mucho más bajas aquí que en la propia naturaleza, aunque parezca mentira. La ropa, los guantes y la mascarilla se emplean para garantizar la esterilidad del propio laboratorio, para evitar que nuestros gérmenes lo contaminen. Con las debidas precauciones, se puede entrar en todas las dependencias excepto en los ciclotrones, a los que sólo puede acceder el personal autorizado. Este es un lugar seguro".
NEGOCIO RENTABLE
El proyecto del Dr. Alfonso comenzó como centro de diagnóstico PET, pero para rentabilizarlo era necesario contar con un centro de producción de FDG y con un equipo de investigación como el que dirige el Dr. Pozo en la Universidad Complutense. Por qué se tuvo tan claro que era necesario investigar y producir? "La FDG no ha tenido el paraguas de una patente, por lo que la industria farmacéutica tenía acceso a su producción. Nosotros empezamos a producirla y a investigar sus aplicaciones concretas -cuenta María- Es lo mismo que está sucediendo con nuevas moléculas más específicas, que no están registradas como fármaco, pero existe la posibilidad de usarlas bajo la supervisión de la Agencia del Medicamento hasta obtener un registro para su uso normalizado, ya que proporcionan importantes beneficios".
En la actualidad, el ITP suministra radiofármacos a una treintena de hospitales españoles y portugueses, públicos y privados. Aunque la tecnología híbrida PET-TAC tardó en instalarse en España, ya no se concibe el diagnóstico y el seguimiento de los procesos tumorales sin ella. El Dr. Alfonso acertó de pleno.
UN GRUPO EMPRESARIAL FAMILIAR, PERO CONECTADO
El Instituto Tecnológico PET (ITP) tiene su reflejo en el diagnóstico clínico. Se trata del Instituto Tecnológico de Servicios de Salud (ITSS), que está en las instalaciones del MD Anderson International España de Madrid. María Alfonso es la directora general del ITP y su hermana Ainhoa del ITSS. Sus respectivas empresas, junto a las entidades con las que colaboran, conforman un proceso que va de la investigación básica al tratamiento médico especializado.
RAPIDEZ, FIABILIDAD Y RESPETO COMO VENTAJA COMPETITIVA
El centro de producción del ITP se creó para abastecer al propio centro de diagnóstico del Dr. Alfonso. Poco a poco, los hospitales empezaron a incorporar la tecnología PET y el ITP comenzó a suministrarles radiofármacos.
En estos momentos, tiene una treintena de clientes en España y Portugal. Inauguró su primer ciclotrón en 1995 y el segundo en 2009. Actualmente, no sólo dispone de dos aceleradores de partículas, sino que sus instalaciones son dobles: tiene dos laboratorios funcionando a pleno rendimiento. Este hecho no es baladí, ya que la tecnología con la que trabaja es muy complicada y los radiofármacos muy delicados, por lo que es habitual que los laboratorios tengan una fiabilidad máxima del 95%.
Los radiofármacos suelen tener una vida media de diez horas, tras las cuales pierden su radiactividad (de ahí que sean tan seguros, porque quien los recibe los elimina por la orina en unas horas) y ya no cumplen su función.
Pero la ruta de síntesis que se utiliza en el ITP permite que sus productos sean últiles durante 12 horas, lo cual ha representado una ventaja competitiva que les ha llevado a alcanzar una cuota de mercado del 86% en Portugal. Además, desde el principio optaron por montar un servicio de transporte propio, que dispone de chóferes y alquila aviones privados para los desplazamientos más largos. Entre unas cosas y otras, su fiabilidad es del 99%, la mejor de Europa. La puntualidad es básica: detrás de cada fármaco que sale del ITP hay una familia angustiada esperando un diagnóstico.
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