La oficina de farmacia no deja de ser una pequeña empresa sanitaria. Para que funcione, necesita personal, recursos materiales, inversiones, conocimiento profesional, etcétera, etcétera.
Aunque a unos les guste más que a otros, nuestra oficina de farmacia, como en el resto de los países civilizados, es una pequeña compañía sujeta a determinadas particularidades que requiere de una mínima rentabilidad no sólo para ir sobreviviendo, sino también para progresar en todos los sentidos. Esto viene a cuento porque entendemos que ningún poder político debería obligar a vender a pérdidas, sin otro tipo de razón que la de que gastamos mucho en medicamentos.
Fijémonos en un ejemplo reciente: los pañales de incontinencia, que sólo se dispensan en nuestras empresas farmacéuticas.
El último RDL fija un descuento del 20% en el PVP de estos productos, sumado al del 13% que ya veníamos haciendo a la Comunidad Autónoma y sumado también a los costes de almacenaje, dispensación, administración, gestión y otros generales.
¿Con qué margen tendríamos que comprarlos para que nos resultaran rentables?. Aquí cada cual arrima el ascua a su sardina, y cuando se les ha planteado la situación a los fabricantes se han limitado a encogerse de hombros y a mirar hacia otro lado, devolviéndonos la pelota a los farmacéuticos, que según parece somos tontos y como nos defienden tan bien tragamos con todo. Pero como todo tiene un límite, los farmacéuticos vamos aprendiendo que vender o dispensar con pérdidas es una práctica comercial muy perversa e inasumible. De todas maneras, imaginamos que cada cual sabrá lo que se hace.
| Comentarios (0) |
|






Suscribete y recibe nuestros boletines en tu correo electrónico.





C/ Altamirano, 33 · 28008 Madrid · Copyright 2010 Dinero y Salud, S.L.
Correo E. de redacción: dineroysalud@saludyocio.com · Contacto publicitario: www.mediapinc.es
