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Lunes 24/11/2014. Actualizado el 24/11/2014
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“El rechazo afecta a las personas incluso más que la propia enfermedad

José María Sánchez Monge Presidente de la Confederación Española de Asociaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental

La organización que preside realiza un trabajo ingente para que las personas con enfermedad mental reciban una atención completa que les permita reintegrarse en la sociedad. En Feafes no tienen dudas: la recuperación es posible y no debemos conformarnos con menos.

Por Alejandra González / Madrid  viernes, 29 de octubre de 2010  

P.- ¿Cuál es el principal problema al que se enfrentan actualmente las personas con enfermedad mental?
R.- Hay muchos, pero quizá citaría la escasa coordinación entre los servicios sanitarios y sociales y la falta de recursos que habiliten tratamientos individualizados que comprendan todos los aspectos de un abordaje adecuado: tratamiento farmacológico, psicoterapia y rehabilitación psicosocial y psicolaboral para que el paciente se reincorpore a la sociedad en las mejores condiciones posibles. Este es un punto fundamental, el punto de partida para acabar con otros problemas muy graves a los que se enfrentan las personas con enfermedad mental: el estigma social y la discriminación estructural, muy presentes aún en políticas, legislaciones, etc.
P.- ¿Todavía hay rechazo?
R.- Sí. Se trata de un problema que afecta a las personas con un trastorno mental incluso más que la propia enfermedad, puesto que el hecho de sentirse marcadas con características negativas dificulta que acepten su situación y les disuade de solicitar la ayuda profesional que requieren.
Cualquier trastorno mental está sometido al estigma social todavía, aunque quizá la esquizofrenia sea la enfermedad que se vive y se percibe de forma más cruenta.
P.- ¿Qué falsas creencias en torno a la enfermedad mental le molestan más?
R.- Me molesta que se culpe al propio afectado, se crea que se lo inventa o que no hace nada para luchar contra su "trastorno".
Que se culpe a la familia, acusándola de haber desencadenado el problema por su forma de educar, con lo cual la enfermedad se transforma en un castigo. También me molesta especialmente que se diga que las enfermedades mentales son crónicas, irreversibles e inmejorables. Que las personas con enfermedad mental son agresivas y es muy difícil convivir con ellas o que no pueden trabajar, mantener relaciones de amistad o de pareja ni tener hijos… Y que todas rozan la genialidad y están especialmente dotadas para el arte, que tampoco es cierto.

Existe una preocupante tendencia a infradiagnosticar e infratratar las enfermedades de índole físico de las personas con enfermedad mental

P.- No obstante, la situación ha mejorado.
R.- Desde luego ha ido modifi cándose durante los últimos años de forma muy evidente: los modelos de atención sanitarios y sociales, el concepto de tratamiento y los tratamientos en sí, la imagen de las personas con enfermedad mental en la sociedad, las políticas y legislaciones que velan por los derechos humanos de las personas con discapacidad en general y con discapacidad por enfermedad mental en particular...
P.- El Día Mundial de la Salud Mental, celebrado el pasado 10 de octubre, puso el acento en la relación entre la salud emocional y la física ¿Por qué les ha parecido importante resaltar este aspecto?
R.- El lema que hemos utilizado, "Bienestar emocional para una salud general", es una acomodación del propuesto por la Federación Mundial de la Salud Mental (WFMH) que, junto a la Organización Mundial de la Salud (OMS), lidera este Día Mundial. Para nosotros es muy importante la concepción de la salud desde un punto de vista unitario, en cuanto que es más que evidente que para alcanzar una buena salud general es muy importante velar también por el bienestar emocional. Por tanto, es fundamental adoptar medidas de prevención y promoción de la salud desde un concepto lo más amplio posible, tal y como se incluye en las recomendaciones de la Estrategia en Salud Mental del Sistema Nacional de Salud (SNS) y de la OMS.
Por otra parte, nos ha parecido importante señalar que las personas con trastornos mentales tienen mayor probabilidad que la población general de tener problemas de salud física y presentan mayor riesgo de morbimortalidad, ya sea por los efectos secundarios derivados de su tratamiento farmacológico o por sus propios hábitos de vida. Además, existe una preocupante tendencia a infradiagnosticar e infratratar las enfermedades de índole físico de las personas con enfermedad mental. Al tiempo, la mayoría de las patologías físicas y mentales con riesgo de cronifi cación provocan importantes secuelas emocionales en todas las personas: ansiedad y vulnerabilidad, pérdida de condiciones vitales y relaciones sociales... Las personas que sufren enfermedades físicas graves pueden entender la dificultad que entraña mantener un buen estado psíquico ante el desgaste que suponen y la forma en que disminuyen la calidad de vida.

Me molesta especialmente que se diga que las enfermedades mentales son crónicas, irreversibles e inmejorables. También que las personas con enfermedad mental no pueden trabajar, mantener relaciones ni tener hijos

P.- La depresión se está convirtiendo en una epidemia...
R.- Nosotros no somos profesionales médicos, por tanto ni hacemos ni valoramos diagnósticos. No sé si se puede hablar de epidemia, pero es cierto que se manejan cifras como para ser tenidas en cuenta y hacer previsión.
Según el Estudio Europeo de Epidemiología de Trastornos Mentales, el 13% de los ciudadanos europeos desarrollará una depresión a lo largo de su vida. Lo más preocupante es que es un trastorno incapacitante que afecta notablemente a las funciones físicas, mentales y sociales. Según la OMS, actualmente es la cuarta enfermedad causante de discapacidad y en 2020 se convertirá en la segunda con mayor carga social.


P.- En España, año 2010, ¿se está atendiendo correctamente a las personas con enfermedad mental?
R.- Aunque se han producido importantes mejoras, todavía queda pendiente una homologación de la atención sociosanitaria en las distintas Comunidades Autónomas.
Tal y como se ha pesto de manifiesto en la primera evaluación de la Estrategia en Salud Mental del SNS, persisten diferencias cualitativas y cuantitativas muy significativas entre unas y otras.
Además, una misma puede presentar buenos resultados en la coordinación sociosanitaria, por ejemplo, y a la vez adolecer de recursos para una óptima rehabilitación, con lo que al final siempre queda incompleto el proceso de recuperación. En Feafes apostamos por una atención sanitaria y social pública, universal y de calidad que cubra todas las necesidades de una persona diagnosticada con un trastorno mental, sea el que sea, para mejorar su calidad de vida y avanzar hacia su recuperación, puesto que estamos convencidos de que ésta es posible.

Lo que resulta más preocupante de la depresión es que es muy incapacitante y afecta notablemente a las funciones físicas, mentales y sociales

P.- ¿Por qué sigue siendo tan complicado comprender la enfermedad mental?
R.- La base de todo es la falta de información que tradicionalmente sufrimos respecto a gran número de patologías y, concretamente, respecto a los trastornos mentales. Para que conozcamos de buena mano las características, los síntomas y el curso de una enfermedad es necesario tener información veraz y rigurosa, lejos de prejuicios y mitos.
En esta misma situación se encuentran, cómo no, las personas que reciben de repente un diagnóstico, así como sus familiares y allegados, que quieren ayudar pero no saben cómo. Por eso para Feafes es tan importante proporcionar información y formación acerca de cómo encajar un diagnóstico, contribuir a la mejora de la calidad de vida de estas personas y resolver los problemas que se pueden dar, y de hecho se dan, en el día a día de la enfermedad.
P.- ¿Se tiene en cuenta a los familiares de los afectados?
R.- Cada vez más. Especialmente a la luz de datos como que el 88% de las personas diagnosticadas con un trastorno mental conviven con su familia. Sin embargo, es necesario que familiares, allegados y, lógicamente, las propias personas que sufren la enfermedad comiencen a tomar partido en las políticas sobre salud mental, así como en la evaluación de los servicios de los que se benefician.
Además, las familias necesitamos y reivindicamos los apoyos adecuados en forma de programas terapéuticos para abordar la enfermedad.

DEPRESIÓN: UN RETO ACUCIANTE

El pasado mes de octubre se celebró el Día Europeo de la Depresión, que este año ha escogido como lema: "No más soledad, estamos junto a ti". Y es que esta enfermedad mental no sólo aporta un sufrimiento psíquico enorme y puede incapacitar a quienes la padecen para realizar sus actividades cotidianas, sino que en demasiadas ocasiones va acompañada del aislamiento social y afectivo.
En un reciente estudio de la European Depression Association (EDA) se entrevistó a 7.122 personas, de las que 1.011 eran españolas, y entre ellas 207 tenían depresión.
El 14% manifestaba recibir poco apoyo de familiares y amigos, un 8% casi ninguno y un 4% ninguno. Sin embargo, el apoyo del entorno es muy relevante, ya que el enfermo se siente culpable, miserable, desesperanzado. Percibe un presente agobiante, un pasado lleno de reproches y un futuro amenazador, de tal forma que tiende a encerrarse en sí mismo y a pensar que no hay solución.
La campaña de la EDA cuenta con la colaboración de las tres sociedades científicas de atención primaria españolas (Semergen, semFYC y SEMG), la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP), la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB), Feafes y Alianza por la Depresión, una asociación que lleva años organizando grupos de autoayuda, que se han mostrado como experiencias muy positivas precisamente para combatir la soledad y encontrar comprensión y apoyo.
Para Jerónimo Sáiz, presidente de la SEP, la enfermedad mental es muy dura porque todavía está estigmatizada.
"El estigma es el drama y la paradoja de la depresión. No es posible encontrar ningún político que confiese haber sufrido esta enfermedad, ya que su carrera se acabaría en ese mismo momento. Esta ocultación es la causa de que más de la mitad de los enfermos no lleguen a recibir el tratamiento que necesitan.
Debemos comprender que el enfermo es víctima, no culpable. No obstante, al tiempo que no se diagnostican todos los casos clínicos, se llama depresión a las contrariedades, a las épocas difíciles, con lo cual se banaliza la enfermedad, se asusta a quien simplemente atraviesa un mal momento y se saturan los servicios de salud mental.

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