No sé si cuando se publique esta columna seguirá reinando la confusión y la desiformación respecto al anteproyecto de la Ley reguladora de los derechos de la persona en el proceso final de la vida. En el momento en que escribo esta columna, la situación es tan grave que ha obligado a un comunicado conjunto de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (Secpal) y la Organización Médica Colegial (OMC), por medio de la Comisión Central de Deontología, en el que, felizmente, se aclara que cualquier intervención sanitaria que se convierta en un derecho para el paciente (por ejemplo la analgesia, la oxigenoterapia, la sedación, el control de síntomas o la intervención psicosocial), debe ser inexcusablemente efectuada dentro de la Lex Artis, es decir, sujeta a unas indicaciones, procedimientos y criterios éticos perfectamente definidos. Esta pertinente aclaración surge en un momento en el que cada vez más voces, como Álvaro Gándara -Presidente de la Sociedad Madrileña de Cuidados Paliativos-, cuestionan la necesidad de esta nueva ley y denuncian su incompresible omisión en lo que respecta a garantizar los cuidados paliativos al 100% de la población. Los cardiólogos nos estamos enfrentando cada vez con más frecuencia a situaciones terminales y, como otros galenos, vemos con temor una ley que podría abrir la puerta a comportamientos contrarios a la buena práctica médica.
Me alegra que la OMC esté atenta a esta preocupante situación.
| Comentarios (0) |
|







Suscribete y recibe nuestros boletines en tu correo electrónico.





C/ Altamirano, 33 · 28008 Madrid · Copyright 2010 Dinero y Salud, S.L.
Correo E. de redacción: dineroysalud@saludyocio.com · Contacto publicitario: www.mediapinc.es
